La Coctelera

sólounpoco

para los que no se creen nada

26 Abril 2007

Día a día

Camino una tarde de sol, de esta primavera que nos ha salido un poco rebelde. La gente aprovecha la tregua que da la lluvia y abarrota las terrazas de los bares. Cafes, refrescos, helados,...

Hay niños pequeños que aprenden a andar detrás de las palomas a las que persiguen. Otros más pequeños miran apacibles desde sus carritos. Paso junto a la puerta de unos grandes almacenes y tengo que desviar mis pasos para no ser arrollado por la marea de gente que sale o que entra. Estoy apunto de chocar con un hombre trajeado que discute solo, con un auricular en su oído derecho. Avances de la tecnología, pienso. Pone cara de interesante ante la atenta mirada de un vagabundo sin piernas postrado en el suelo y al que está a punto de pisar. En un cartón amarillento, con manchas de humedad y escrito a bolígrafo dice que está enfermo y tiene a una mujer y cinco hijos a los que mantener. Vaya putada, me digo, que en una familia de siete miembros sea él precisamente el que tiene que llevar el sustento a casa.

Me cruzo de acera, esquivando a alguna pequeña patinadora suicida. Al menos lleva casco. Hay un grupo de chavales jugando al balón ataviados con camisetas de Raul o Ronaldo. Una chica de mi edad, con carpetas en la mano y una mochila al hombro, devuelve torpemente el balón que hasta ella ha llegado desviado. Rebota en una farola y sale despedida hasta un banco en el que conversan algunos hombres mayores. Alguno levanta el bastón prostentante. Son jubilados y abuelos de una vida a la que ahora ven muy desmejorada con el paso de los años y el recuerdo de sus días. Intento llegar a mi destino sin ver la envidia por ningún lado, lo que me llega a sorprender.

Al llegar al portal me encuentro con María que abriga a su hijo Adrián de 2 años para salir afuera. El pequeño me sonríe mientras le revuelvo el pelo. Cuando está listo me levanta la mano y me dice adiós. Se va ilusionado y sonriente, dispuesto a descubrir un día a día parecido al de ayer pero que siempre será distinto al de mañana. Lo miro alejarse desde detrás del cristal a la vez que entro en el ascensor y busco desesperado un botón que me lleve al filo de otra edad. Creo que ahora si que me acompaña la envidia.

servido por solounpoco 13 comentarios compártelo

13 comentarios · Escribe aquí tu comentario

srta desconocida

srta desconocida dijo

Lo que debería acompañar al resto de gente si que es envidia, envidia por no tener esa mirada que tú posees que hace que disfrutes cada pequeño detalle, que lo vivas y retengas. Cuando para la mayoría la vuelta a casa no pasa de ser un sinfín de imágenes borrosas y deslucidas para tí es algo que atrapar, que estudiar atentamente. Eso no es tan común, conservar esos ojos de niño curioso...

bicos

26 Abril 2007 | 06:54 PM

catartica .

catartica . dijo

Aquí no sale el sol, llueve todo está oscuro. Bueno ya vendrán días mejores. me encanta ir a un parque sentarme en un banco y ponerme mientras oigo música, ver jugar a los niños, me dan envidia, no tienen que encerrarse en casa a estudiar, sólo piensan en jugar.
Un beso

26 Abril 2007 | 07:44 PM

Crispina

Crispina dijo

Ainssss esos momentos de contemplación en los que te llega la milagrosa inspiración con la que puedes observar el mínimo detalle y disfrutarlo al máximo. Bravo por ti!
Yo entre tanta barbarie consigo alguna vez quitarme el pañuelo que me tapa la vista y llenarme de la maravilla que me rodea. Mientras tanto, me conformo en andar sonriente y que los que se cruzan en mi camino me correspondan.

sigue alerta!

bss!

26 Abril 2007 | 08:39 PM

sexta-estrella

sexta-estrella dijo

Uffff, esa eda, q envidia, joooo, ainssss, ainsss esta primavera está hciendo estragos...

besitos!

27 Abril 2007 | 01:10 AM

carmen bianchi

carmen bianchi dijo

Todos los dias sale el sol y es un nuevo renacer, un dia es igual al otro y dieferente a mañana, cada dia que pasa, crecemso un poco mas de una u otra manera, no tenes que sentir envidia de un pequeño, recuerda que todos llevamos un niño interior el cual debe aflorar de vez en cuando y eres tan viejo como tu te sientas

¡Animo!

un beso

27 Abril 2007 | 05:11 AM

Jondalar Zelandonii

Jondalar Zelandonii dijo

Yo también la tengo incrustada. Envidia tal vez no sea el nombre, tal vez el deseo de consevar, agarrar y que no se vaya esa forma de ver el mundo.
Todo a mi alrededor pierde la inocencia. Eso es lo que quisiera conservar.

27 Abril 2007 | 03:50 PM

1quimera

1quimera dijo

Un día a día puro y duro, son las típicos momentos que ves cuando sales en un dia tan normal como hoy o cualquiera.
Y tienes razón.. yo muchas veces envidio la niñez, aquellos tiempos en los que podías hacer lo que querías, sin saber si estaba bien o mal, y en la que eras libre para hacer lo que quieras y cuando quieras.
Todo pasa, el tiempo pasa, y día a día crecemos y vivimos.

Un abrazo!

27 Abril 2007 | 07:59 PM

del-color-de-la-luna-llena-

del-color-de-la-luna-llena- dijo

A mí también solía gustarme salir a la calle y pararme a mirar a la gente, ver lo que ocurría a mi alrededor... Ahora ni siquiera puedo disfrutar de eso, y me da rabia, tan ensimismada ando rumiando mi desdicha. Pero mi mente parece estar dormida, monotemática, sólo capaz de echarle de menos, de torturarse pensando todo lo que ya no vivirá, y siento que me pierdo muchos momentos pequeños y preciosos... A veces miro a mi hija y pienso cuánto hace que yo perdí esa inocencia que ella tiene para aterrizar en este mundo de adultos... y me da pena ver que se hace mayor... Dios mío, si ya va a hacer la comunión! Pero cómo es posible que yo haya llegado hasta aquí, y mi vida sea un desastre? Voy a cumplir 40? Joder...

27 Abril 2007 | 08:37 PM

del-color-de-la-luna-llena-

del-color-de-la-luna-llena- dijo

Vaya, solo un poco... lo siento, pero me volvió a pasar. Me pongo a escribir un comentario sobre tu post, que me encantó, y termino divagando y pensando en voz alta sobre mis cosas. Lo siento, pero soy un desastre. Me gusta leerte.

27 Abril 2007 | 08:39 PM

del-color-de-la-luna-llena-

del-color-de-la-luna-llena- dijo

Te diré algo, y vengo a tu casa a hacerlo: por segunda vez dibujaste una sonrisa en mis labios. Y no era una misión fácil, te lo aseguro. Gracias por tu comentario, intentaré creerlo.

27 Abril 2007 | 10:33 PM

Betelgeuse 4

Betelgeuse 4 dijo

Yo seria la torpe de las carpetas, que devolvio el balon 5 metros desviado y seguro que se le cayo alguna carpeta, se puso colorada e intento pasar desapercibida desapareciendo lo mas rapido posible de esa calle escopetada a la parada de metro mas cercana. Mi dia a dia!

Besikos!

3 Mayo 2007 | 03:21 AM

povaserqno

povaserqno dijo

si q eres observador, es increible como retienes cualkier pekeño detalle.....

y no sientas envidia, pq la vida es evolución, poko a poko evolucionamos, y dejamos cosas atrás, y recuerdos y experiencias... pero cada pekeño detalle hace de ti q seas como eres, y por las palabras q escribes tienes q ser una gran persona:)

nuca sientas envidia, por nada, siente kizas melancolia, o o siente añoranza, pero envidia no....

dentro de algunos años sentiremos lo mismo por tener ventitantos......

besiyos

5 Mayo 2007 | 12:36 AM

el patio de mi casa

el patio de mi casa dijo

Observando a los niños yo también siento envidia. Envidia de su capacidad para maravillarse por cosas a las que no damos importancia… el vuelo de un pájaro, el paso de un tren, un trueno, la sonrisa de un desconocido… Envidia de su falta de rencor, de cómo tardan menos de un minuto en perdonar las ofensas. Envidia de su capacidad para recuperarse del dolor. Envidia de sus ganas de aprender, de su insaciable curiosidad. ¿En qué momento se rompe todo eso? Yo no consigo recordarlo.

8 Mayo 2007 | 04:25 PM

Escribe tu comentario


Fotos

solounpoco todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera