La Coctelera

sólounpoco

para los que no se creen nada

7 Noviembre 2007

Hasta donde la fe nos lleve

Ayer por la mañana, sentado en la sala de espera de una clínica me dediqué a observar a cada uno y una de los que allí estaban, intentando relacionar sus rostros, posturas, gestos,... con la enfermedad o el motivo que los había llevado hasta allí.

La puerta no paraba de abrirse y cerrarse con gente que entraba o salía. En una de estas un matrimonio de unos 70 años daba los buenos días al entrar en la sala. El hombre, algo más torpe que ella, caminaba agarrado a su brazo hasta llegar a un asiento donde se acomodó. Ella se dirigió al mostrador, donde consultó a una celadora.

En un primer momento no me percaté. Pero cuando la mujer volvía hacia su asiento vi que sobre su ropa llevaba un hábito de nazareno color violeta, una túnica ceñida a su cintura con un cíngulo dorado. Quizás lo llevaba a modo de promesa y recordé que no es la primera persona a la que veo así.

Ahora no tanto, pero las personas mayores, en el lugar donde vivo, siempre han usado esta indumentaria y muchas otras cosas con el fin de cumplir alguna promesa para con Dios. De hecho, siempre he visto gente entrando a determinada iglesia con los pies descalzos, caminar con una cruz de madera a cuestas y la cabeza encapuchada detrás del cristo en procesión... Eso por no hablar de costaleros o nazarenos que caminan descalzos, de esos "empalaos" que se flagelan en Semana Santa, etc...

Hay quien lleva la fe tatuada con algún cristo en el hombro o la espalda, con un crucifijo colgado en un cordón de oro o rezando un padrenuestro a la hora de dormir. Todo con el fin de agradecer o pedir un favor difícil a un Dios que probablemente ya esté hasta los cojones de escucharnos a unos y otros, que nos odiamos como buenos hermanos. No importa si nos portamos como Judas o si el domingo vamos a misa aunque el lunes ya seamos como Satanás. Eso no importa, un par de oraciones y todos perdonados.

Aunque si por rezar fuera... Al final hasta los curas se mueren.

servido por solounpoco 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mariliendre

mariliendre dijo

Humm, la verdad es que siempre me han dado mucha aprensión las manifestaciones de fe, así, en público. Luego pasa lo que pasa.

8 Noviembre 2007 | 08:20 AM

Crispina

Crispina dijo

El haberse mediocriado en una iglesia y ver rezar todas las tardes el rosario a mi abuela creo que me han hecho inmune a estas declaraciones de la fe...
Pero yo soy de las que piensa que la fe en una religión se debe llevar por dentro sin tanto aspaviento. Clásica es la situación del que va todos los domingos a misa y al salir es peor que un demonio.

No sé, es el comentario de una atea.

Buena Caza

8 Noviembre 2007 | 02:48 PM

theo

theo dijo

Tampoco las manifestaciones de fe públicas me gustan... es más, despiertan mis suspicacias, porque conozco demasiados cristianos de golpes en el pecho en la Misa y malas artes fuera... Pero tampoco me atrevo a juzgar una fe sencilla con sus aspectos y parafernalias barrocas como la que describes... no lo he conocido jamás y me sorprendería muchísimo...

Un cordial saludo y disculpa si, aunque te visite, no te comente tanto...

9 Noviembre 2007 | 12:40 PM

alejandrita

alejandrita dijo

Bueno, yo sí que distingo entre los que cumplen una promesa de buena fe, aunque no con manifestaciones como la del hábito de Nazareno o lo de cargar con una cruz. Pero sí que creo en personas que hacen una promesa y la cumplen por verdaderas creencias y no por andar casi exhibiéndose en público.
Además, lo que cuentas me recuerda mucho a algo que me pasó también en un centro de salud. Esperando a entrar en la consulta, estuve sentada al lado de una monja, muy, muy mayor, de esas personas con cara de buena y que transmitía una paz enorme. La verdad es que no quería que llegase mi turno ni el suyo por aprovechar esa tranquilidad que emanaba. Sigo pensando que las pocas personas que hay realmente buenas dentro de la Iglesia y que han llegado allí por su inocencia y por creer realmente en lo que cuenta la jerarquía eclesiástica para "venderse". Y estoy totalmente de acuerdo con el resto en que hay demasiados que acuden el domingo a misa y, en cuanto ponen un pie fuera, ya vuelven a ser cómo verdaderamente son: falsos, hipócritas, ávaros, insolidarios y, en resumen, malas personas. Carlos Goñi lo resume bien en su canción "Odio": "No soporto a los que acuden los domingos a la iglesia y luego el lunes son peor que Satanás".
En fin, contentémonos con que aún quedan buenas personas por el mundo...
Besos.

11 Noviembre 2007 | 04:17 PM

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

No suelen gustarme las manifestaciones de fé externas. En muchos casos (al menos, yo conozco varios) provienen de personas que son totalmente intolerantes con manifestaciones externas de una cultura o religión diferentes de la suya.
Tienes razón, si dios existiese, estaría hasta las gónadas de escuchar continuamente las mismas cantinelas...
Un beso.

13 Noviembre 2007 | 11:57 AM

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