La Coctelera

sólounpoco

para los que no se creen nada

12 Marzo 2008

La vida sigue igual

Cualquiera puede ver que esta ciudad se divide en dos. La parte baja, coincide con el casco antiguo. Es un barrio de calles estrechas y empedradas, con casas señoriales de patios floreados y balcones de forja. Algunas están abandonadas al recuerdo de lo que un día fueron y a la espera de transformarse en bloques de pisos conservando su vieja apariencia. Hoy, sus propietarios se afanan en ponerlas visibles para la procesión del Viernes Santo.
La parte alta es la de la ciudad nueva. Tiendas, bares, bancos, negocios, gente que viene y va... Formán parte de un paisaje con piel de cemento gris en el que las gruas parecen sostener un cielo cada vez más bajo.

Mi casa está en una zona intermedia y, como es de suponer, en un laberinto de calles empinadas que la lluvía hace peligrosas. Algunas están mal asfaltadas, a pesar de que por sus características no soportan el paso de camiones pesados. No obstante hay señales de "paso de bomberos" que los conductores no respetan al aparcar los vehículos apoyados en el borde de las aceras. Tampoco pasa el camión de la basura. Hace ya años que la basura no se pone en las puertas de las casa o junto a los árboles. Entonces, como el camión no bajaba, el basurero se daba la caminata y la iba recogiendo en un cubo.

Ahora hay que tirarla en contenedores. Mucho más higiénico, aunque estén para no acercarse mucho. Como es evidente, en las calles empinadas no los hay. Así que los vecinos tenemos que andar un poco, exactamente hasta la calle plana más próxima en la que los encontramos de todos los colores. "El reciclaje es vida", ponen en una pegatina

Desde hace unas semanas y por la noche, quizás entre sueños, uno puede escuchar algo que baja a toda velocidad por la calle, haciendo el ruido de un viejo carro tirado por bueyes. Y es que alguien, vamos a suponer adolescentes aburridos, se entretiene en lanzar los contenedores calles abajo. No es nada complicado si tenemos en cuenta que los contenedores son de plástico y además tienen ruedas.

Al día siguiente los coches aparcados aparecen arañados y con algún retrovisor de menos. La suerte es que aún no han pillado a nadie de por medio. Quizás por eso, y a pesar de estar al loro, la policía, la empresa de basuras y el ayuntamiento no tomen las medidas oportunas. Está claro que desde el domingo la vida sigue igual.

servido por solounpoco 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

chikitona

chikitona dijo

Me parece un poquito fuerte, no? No se cuanto de cerca esté tu habitación de la calle pero lo cierto es que a esas horas y durmiendo cualquier minimo ruido molesta, y más si es algo asi. Alguien deberia poner remedio.
Un saludo

12 Marzo 2008 | 03:28 PM

supernova

supernova dijo

la vida sigue igual..los q cambian somos nosotros....

..Pasó el domingo, se ha detenido el mundo?noooooooooo!, como bien dices......la vida sgue igual, los mismos se gritan, se pelean.en fin....a seguir en la rueda q..no deja de girar...

besazos profe!

12 Marzo 2008 | 03:44 PM

alejandrita

alejandrita dijo

La vida sigue igual, desde luego. Los cambios siempre llegan de poco en poco, y en España, si es para poner orden, más despacio aun,

Me gusta tu descripción.

Besos.

12 Marzo 2008 | 09:59 PM

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