Afuera llueve
Sigo trabajando duro. Entre tanto, llevo unos días en los que mi teléfono móvil, trasto que a veces hace sorprenderme de mi dependencia, se ilumina con un número extraño en la pantalla. Sólo unos segundos, como esos momentos que realmente merecen la pena en la vida y que apenas saboreamos.
Pero esta mañana la llamada se prolongó más allá del "toque" o "pérdida" con el que nos damos señales de vida en esta sociedad contemporánea, cuál señal de humo que en otros tiempos anunciaba la llegada del enemigo.
Así que pulsé la tecla verde y contesté: ¿Si? ¿Dígame?. No respondía nadie, pero permanecí atento a los sonidos no sé si por mi instinto de voyeur o por joderle la llamada a quien estuviese al otro lado. ¿Si? ¿Dígame? Nadie al aparato, como diría alguno.
Sin colgar la llamada, dejo el teléfono sobre el escritorio. Preparó un café y pongo una rebanada de pan en el tostador. Afuera llueve. Los gatos se esconden.
Doy un sorbo al café y vuelvo al escritorio. ¿Si? ¿Dígame? Nadie al aparato. Escucho pasos con tacones y movimiento. La persiana de un local al subir. Al menos lo que yo imagino. Unas llaves al caer en la mesa y una radio que empieza a sonar. La emisora la conozco. No debe estar muy lejos.
Tras 9:54 de llamada se interrumpe la comunicación. Sin una voz, sin una palabra. Ya no ha vuelto a pasar. Escarmiento o putada. Tampoco es para ponerse triste. Me pongo el chubasquero y salgo a la calle. Afuera llueve, pero saldremos a la lluvia.







alejandrita dijo
9:54!!!! A mí también me ha pasado alguna vez, pero esas llamadas no han durado tanto. Gran putadilla! jeje. Que se atreva a llamar otra vez!!!
Parece ser que se trataba de una chica, no? Qué tienes tú por ahí? jeje.
Muaks!
16 Abril 2008 | 09:43 PM