Cuando el toro saca los cuernos
Este fin de semana de San Fermines, ha venido salpicado por las brutales cogidas que se han producido en los encierros y que han dejado un fallecido por el camino y unos cuantos heridos antes de enfilar el callejón.
Vaya por delante que no soy partidario de todo festejo en el que se juegue con la dignidad del animal o se maltrate al mismo por parte del único mostrenco existente: el hombre. Sin embargo, en estos encierros parece que el duelo animal-hombre está más igualado ya que no hay espadas, banderillas, ni otros instrumentos punzantes que desangren poco a poco a los toros.
En los distintos medios de comunicación a través de internet, y que permiten los comentarios de los usuarios, he podido leer de todo: que si los cogidos deben joderse, que a eso es alo que se exponen, etc... Pero también se ha abierto un debate acerca de los encierros, si deben regularse en cierto modo o suspenderse por motivos de seguridad.
El problema que yo veo en todo esto es la masificación. Cada vez son más los machos ibéricos y extranjeros que se meten en el recorrido a correr delante de los toros. Algunos lo hacen 200 metros por delante para entrar en la plaza sin agobios. Otros lo hacen con la camiseta del Betis, del Logroñes o del Alcoyano, con el fin de que lo vean en el pueblo y luego sea reconocido en los corrillos mañaneros y aguardienteros, esos que ven los encierros en la tele del bar antes de ir a trabajar. Y qué decir de aquellos que corren trasnochados o procedentes de Nueva York u otras ciudades del mundo, como si los San Fermines fueran el toro mecánico del parque de atracciones.
Al final, quienes pagan los trastos son los corredores de verdad, los de pañuelo al cuello y periódico en mano. Los que incluso se preparan físicamente desde semanas antes y saben con que movimientos esquivar al toro y su cornada.
Aunque no sigo los encierros en directo, quiera o no, por cojones, los veo repetidos mil veces al día en televisión. Y si yo fuera corredor, estaría más preocupado por la montonera de anormales que me bloquean el paso corriendo como pollos sin cabeza que por ver lo que se acerca por detrás.
Así que si por mi fuera empezaría a replantear la organización de este festejo: o bien restringir el acceso al recorrido (cosa que veo difícil) o cambiar el recorrido a las avenidas más anchas de Pamplona (cosa que veo más difícil aún).
Ni que decir tiene, que nunca me jugaría la vida de una manera tan absurda.



fenicia dijo
Es muy triste la muerte de ese muchacho,muy triste y yo tampoco entiendo como se vé fiesta y diversión en ponerse delante de los toros,sabedores del riesgo que conlleva.
Abrazos
13 Julio 2009 | 11:10 AM