Sobre los errores profesionales
El caso de la muerte del pequeño Ryan no es más que un ejemplo de los diferentes casos de errores o negligencias médicas que cada día se suceden en nuestro país y que no salen a la luz. Su caso ha provocado tanto revuelo porque para más inri el chaval había venido al mundo por una mujer víctima de la gripe porcina.
Sin querer enrollarme con este asunto, sólo me gustaría hacer una reflexión y decir varias cosas. No se debería apuntar con el dedo acusador sólo a la enfermera de tan gravísimo error, sino que hay que buscar más atrás, hay que profundizar en la raiz del problema, en cada uno de los pasos o fases intermedias que transcurren hasta que esa enfermera entra en contacto con el enfermo.
Quizás el responsable de selección del hospital, el sistema de oposición o concurso para conseguir la plaza, pero sobre todo, y a donde quiero llegar, a la formación de los profesionales. Hace unos años, mientras yo andaba por la Facultad de Filosofía y Letras sin ver claro mi futuro profesional, tenía amigos estudiando medicina, frotándose las manos con los 1900 euros que ganarían al mes desde el día siguiente de su graduación y saliendo a las tantas entre semana porque no asistían a las clases teóricas de la carrera. Sólo iban a las clases prácticas. Alguno lo verá lógico. Yo no.
Y es que hay que distinguir entre errores profesionales y errores profesionales. No es lo mismo que Conchi, la frutera, se equivoque al meterte un mebrillo de más en el kilo que le has pedido o que se confunda al darte el cambio; no es lo mismo que un profesor se equivoque al corregir poniéndote un 9 cuando en realidad tenías un 9, 5; no es lo mismo tirar un penalti al lado al que se ha lanzado el portero para pararlo... No es lo mismo que suministrar el medicamento que no es o abrirte en un quirófano y coserte habíendo dejado una gasa dentro.
Hay profesiones donde los errores no deben ser tan comunes ni habituales. La medicina es una de ellas. Ahora saltan las alarmas sobre la situación de la sanidad pública, los salarios o la falta de personal,... La cuestión va más allá y para mi el error está en la base, en la formación profesional de aquellos que se quieran dedicar una labor tan complicada y que tanta vocación precisa. Porque esa es otra. Hay batas blancas que lo son porque lo fueron su padre, su abuelo,... y han querido seguir con el linaje aunque lo que en realidad lo que le gusten sea la mecánica del automóvil o la alta costura.
En España hay muchas más crisis y más graves además de la económica de la que tanto se habla.
Por si acaso... que nadie caiga enfermo.



fenicia dijo
Un abrazote y muy buen post
20 Julio 2009 | 09:29 PM