Invitaciones de boda
Esta semana he recibido una invitación de boda a la que, por supuesto, no me apetece ir. ¿Por qué? Porque en una boda hay dos tipos de invitados: los que van porque realmente merecen estar y vivir el momento, y los que van para rellenar el canasto de los sobresregalo o para que el salón esté repleto y "la boda de mi niña-o sea más grande que la del vecino".
Dicho esto, vuelvo al tema de las invitaciones. Las hay horteras a más no poder, llenas de colores y frases que hacen pensar que los novios se casan realmente enamorados. Luego están las clásicas, a modo de cuartilla con la información, fecha y hora de la multa.
Algunas pueden incluir lista de boda con lo que tienes que ir a toda hostia a la tienda donde la hayan hecho porque si llegas el último te puedes comer el regalo más caro que nadie se ha querido llevar. Una vez oi en la tele que un tío llegó a meter a la suegra en la lista de bodas. Probablemente fuese mentira.
Gracias a Dios, nunca me he econtrado ninguna de estas. Aunque no se si es peor eso o lo que me econtré en la susodicha tarjeta y es que en el mismo sobre se adjuntaba una tarjetita típica de visita con los nombres del futuro matrimonio y un número de cuenta bancaria acompañado de un "Ingresos" en negrita.
No se si la gracia está en querer ahorrar a los invitados el trámite de soltar el sobre y pasarlo por el banco cual recibo de la luz, o si el truco está en joder la conciencia de los que decidan no ir al festejo y sentirlos obligados a soltar algo por la vía alternativa.
Sea como sea, me parece lamentable el negocio de las bodas, el teatro y la parafernalia de la que se rodean.


crazymary dijo
Amigo mío....tienes un problema!!...:-))...Si aflojas la guita deberías ir, más que nada por amortizar el regalo...digo yo, vaya...Por lo menos comer y beber algo, ya caerá...¿no?...:-) ( es que si encima la comida no es buena es como para matarlos!!
:-P )
Besos
23 Septiembre 2009 | 11:44 AM