El Rafita y otros hijos de puta
Como habreis visto en las noticias de los últimos días, el Rafita, ese chaval delincuente reincidente, salió a la calle tras su cuarta detención. Su primer delito, el asesinato de Sandra Palo, debería haber sido suficiente como para que no pisara la calle en un buen tiempo. Pero no. Ahí está el tío de arriba a abajo, cruzándose de acera como tu o como yo.
Además, tiene los suficientes cojones para desafiar a la prensa y a todo aquel que se atreva a decirle algo: "A mí no me va a matar nadie". Ese es el problema, campeón, que todavía nadie te ha cogido por la calle para darte un par de buenas hostias, las mismas que tu santa madre no te supo dar a tiempo. Aunque viendo lo que es capaz de soltar la buena sueñora, de casta le viene al galgo: "Luego los gitanos nos reconocen y quieren matar. No sabéis cómo es su venganza después".
A pesar de todo el Rafita vuelve a la calle. Quizás esté buscando otra oportunidad de reinserción social (ya van tres perdidas), ese invento de los psicólogos, administradores de justicia, etc. que nunca aprendieron aquella lección de que el que nace lechón se muere cochino.
Así que Rafita, si lees esto, cosa que no creo porque no habrás acabado ni la ESO, que sepas desde mi humilde opinión que igual de hijo de puta es el delincuente como los que te permiten que ahora mismo vaguees por ahí buscando la quinta.




fenicia dijo
Un abrazo.
Feni
21 Febrero 2010 | 09:40 PM